Abstract
El gran reto de la humanidad, entre otros, es el abasto de agua seguro y de calidad para todos los usos y los usuarios, mayormente cuando se ha privilegiado el poblamiento en grandes asentamientos humanos, conformando así las grandes ciudades y las megalópolis que, para el caso de México no es nuevo, aún más, cuando esos crecimientos se dan en regiones deficitarias de agua y otros satisfactores, representando un esfuerzo energético extraordinario para llevar los recursos necesarios desde las áreas de producción a los mercados y lugares de consumo. La ciudad también concentra las actividades productivas y de servicios de mayor valor económico concentrando la riqueza y el desarrollo, cediendo las actividades primarias de poco valor económico a la periferia e incluso esquilmando áreas lejanas cuyos recursos deberán ser cedidos bajo la premisa del valor de mercado y que la propia ciudad impone. La dificultad del abasto del agua a las ciudades, que no dejan de crecer, tampoco es nuevo en México, el caso paradigmático es el abasto del agua a la zona metropolitana de la Ciudad de México y que a casi 45 años del inicio de su construcción física (primera etapa), ya se conocen perfectamente sus beneficios, entre los que resaltan extracción y conducción de 19,000 LPS que permiten el abasto de aproximadamente 13,680,000 habitantes considerando un abasto de 120 litros por habitante y día. De acuerdo con (Macrotrens, 2026) para 1982 vivían 13.51 millones de habitantes en la ciudad de México, evidentemente la ejecución de las obras ha estado desfasada y actualmente al agua es insuficiente, si consideramos que la población en la Ciudad de México para 2026 es superior a 23 millones. En este momento es pertinente preguntarnos ¿Que otras fuentes de agua existen en la ciudad de México suficientes para abastecer a casi 10 millones de habitantes que evidentemente el trasvase Cutzamala-Ciudad de México no cubre?, ¿la construcción del trasvase Cutzamala – Ciudad de México en 1982 era la mejor opción técnica?, ¿existe un límite de crecimiento de la Ciudad de México? También conocemos, lo no tan bueno de la construcción del trasvase, un grupo humano, con igual derecho al agua que todos los habitantes del país, quieneshan estado en constante lucha por recuperar un poco del agua que la Ciudad se llevó Los Mazahuas y otros grupos de protesta que se oponen a la continuidad de extracción y pauperización con la etapa 4 del ya citado trasvase Cutzamala.
En el caso del acueducto de la presa Solís a la Ciudad de León, aunque distinto en papel, pinta igual, una ciudad que no deja de crecer y que más temprano que tarde exigirá más y más agua; agua para cubrir el derecho humano, agua para la industria, los servicios y todas aquellas actividades de mayor valor económico, limitando las actividades menos “eficientes” y de menor aporte económico a la sociedad, entre ellas, las actividades primarias. En el presente escrito se reflexiona acerca de : ¿realmente la calidad del agua de la presa Solís es adecuada para consumo humano?, si bien es cierto, la tecnificación (entubamiento) técnicamente puede incrementar la eficiencia del uso del agua, recordemos que gracias a la ineficiencia de los sistemas de riego agrícola se alimentan los acuíferos y se mantienen los ecosistemas en la cuenca; además de la tecnificación se requerirán inversiones considerables en capacitación para la reconversión productiva ¿los productores guanajuatenses mantendrán la producción en sus tierras o cederán por renta a otros productores ante el cambio del sistema de producción?
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