Abstract
Las disparidades socioeconómicas en México son un problema estructural y multidimensional que se refleja en la distribución desigual del ingreso, acceso limitado a servicios básicos y exclusión social, con marcadas diferencias entre regiones, géneros y contextos culturales. Estas desigualdades no solo se entienden desde la economía capitalista tradicional, donde la relación entre propietarios de medios de producción y trabajadores genera inequidad, sino también desde la antropología, que resalta procesos de categorización social, estigmatización y exclusión cultural. La Economía Social y Solidaria (ESS) emerge como un modelo alternativo que promueve la cooperación, reciprocidad y redistribución, superando la lógica mercantil para generar inclusión social y fortalecer el capital social comunitario. Casos como la Cooperativa Tosepan en Puebla o la Sociedad Cooperativa de Trabajadores de Pascual en la Ciudad de México ilustran experiencias exitosas de autogestión y solidaridad. Sin embargo, la ESS enfrenta desafíos como el financiamiento insuficiente, la falta de capacitación técnica y desigualdades internas, especialmente de género. La investigación, basada en un análisis teórico-comparativo, concluye que abordar las disparidades requiere integrar dimensiones económicas, sociales y culturales, superando enfoques unidimensionales. La ESS representa una opción viable para mitigar las desigualdades en ámbitos rurales y urbanos, fomentando relaciones solidarias que contribuyen no solo a la producción económica sino al fortalecimiento del tejido social y a la construcción de una sociedad más equitativa.
References

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